Con 5 meses de embarazo hizo algo increíblemente hermoso ?

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Todos tenemos alguna historia para contar de aquella trágica noche que marcó un antes y un después en Manabí. Pero una de las historias más conmovedoras es la de esta policía embarazada de 5 meses hizo algo realmente hermoso.

En Pedernales miles de personas lamentablemente tienen que contar la pérdida de familiares y seres queridos, o de cómo en pocos segundos vieron como el esfuerzo de toda su vida se derrumbaba, quedando sin esperanza.

terremoto ecuador

La oficial de policía Jeniffer Odalys Moreira perdió su casa y todo lo que había en ella. Cuando el terremoto sacudió la tierra quedó atrapada en el edificio donde prestaba servicio. “Estaba bajo el escritorio de la prevención, allí solamente podía ver nubes de polvo y pensar en mi esposo con toda mi fuerza. Lloraba porque me aterraba perderlo, no pensaba en mi vida, sólo quería saber que él estaba bien” explicaba Jeniffer. Justo después de que sus compañeros lograron sacarla, su marido Cristian Gómez -también policía– llegó y le dio un gran abrazo. Sabía que no podía esperar a que pase la tormenta, asi que tomó coraje y decidió seguir para ayudar a la gente que necesitaba a la Policía Nacional.
El pánico se había apoderado de la gente que perdió sus casas y a sus seres queridos, las condiciones eran muy adversas, sin embargo los oficiales de la Policía no se dejaron caer, y mantuvieron la calma para acudir en ayuda del pueblo, sobretodo de los niños, que en pocos segundos quedaron huérfanos.

Su misión principal fue contener a quienes desesperados buscaban a su familia. Ella, a pesar de estar embarazada de 5 meses, se encargó de brindar apoyo moral a estas personas. A pesar del miedo y la impotencia, logró comprenderlas. Esta policía embarazada se convirtió en el consuelo y la guía de 14 niños que quedaron huérfanos después del terremoto.

Policía Embarazada cuida Huérfanos

Otra de sus labores fue asistir a sus compañeros y cuidar las provisiones. La mujer embarazada preparaba chocolate con pan para sus compañeros, para ayudarlos a resistir las interminables jornadas, casi sin agua ni comida. Esta valiente policía sacó fuerzas de su interior y se quedó para ayudar. Por su condición de embarazada podría haber dejado el lugar para cuidar su salud, sin embargo su amor y su sentido del deber no le permitieron irse. Sabía que los pequeños desconocían su cruel realidad, pensaban que sus padres estaban rescatando heridos y no sabían que habían quedado huérfanos.

Han pasado ya casi dos meses desde aquella catástrofe, y ahora ella quiere volver a Pedernales, y llevarle a aquellos pequeños chupetes y globos, para poder devolver a esos corazoncitos marcados por el desastre, un poco de alegría.